dilluns, 2 de març de 2009

Raquel Fabregat, bibliothecae regina.


Raquel me abrió la puerta en mi primer día en el instituto de Villar, y siempre la recordaré por ello. Lo hizo literalmente: era el edificio viejo y yo acudía –estúpidamente nerviosa, casi como cuando era novata- para asistir al último claustro un caluroso día de junio de 2005; me equivoqué de entrada y la puerta, cerrada, me impedía el paso; Raquel salió a abrirme, no permitió que me molestara en dar la vuelta para entrar por el otro acceso, el correcto, el que estaba abierto. Pero esa apertura física de puertas fue también una buena metáfora de lo que estaba por venir (la vida tiene estas cosas). Raquel me facilitó la adaptación al IES cediéndome valioso material de sus años como Jefa de Departamento, orientándome en cuanto a trámites y actividades, zambulléndome en el mar de la docencia de Villar, un mar a veces tranquilo, otras tormentoso, pero casi siempre, gracias a compañeros como ella y a algún alumno extraordinario (que también los hay) muy gratificante.
Raquel es una todoterreno. Superviviente de duras batallas, este año se maneja de modo impecable entre presupuestos, pedidos, facturas, dos hijos como dos soles, perífrasis verbales, actas de los claustros, llamadas telefónicas inoportunas, declinaciones latinas y concursos literarios, bibliothecae regina. Vocacional hasta la médula, destaca por ser una apasionada “catadora” de libros, dominadora absoluta del abundante corpus de literatura juvenil (Dejad que los libros se acerquen a mí y a mis alumnos).
Discreta y honesta en grado superlativo, su voz poderosa, que puede llegar a intimidar, es una suave pátina tras la que asoman, inalterables, su compañerismo y generosidad (demostrada, por poner sólo un ejemplo, cada año en el Departamento durante la elección de grupos de alumnos).
¿Recordáis la serie televisiva “Raquel busca su sitio”? Nuestra Raquel hace tiempo que lo encontró. Es el IES de Villar, donde seguirá abriéndonos las puertas a todos, literal y metafóricamente. Admirable.

4 comentaris:

boni ha dit...

A mi me descubrió “El corazón helado”. Y con su lectura, tuvimos conversaciones a cerca de las consecuencias de la guerra civil en personas cercanas a nuestro entorno. Nuestros abuelos y abuelas, nuestros padres, madres y familiares que la habían vivido.
Todo ello me hizo pensar a cerca de la defensa que hemos hecho nosotros como nietos de esas personas que lucharon por una realidad, que quizás, no hayamos sido capaces de defender.
Yo destacaría de Raquel sus movimientos silenciosos, para mí, como los de una amapola en un campo de cultivo cuando llega la primavera, pero firmes. También su honestidad. La honestidad como una flor tejida con hilos de luz, que ilumina a quien la cultiva y esparce claridad en derredor.
Quizá esa honestidad y claridad en derredor me llevo a cuestionarme mi defensa de la posición de mis abuelos por conseguir una vida mejor y más justa, y que tantos problemas les acarreo, la defensa que he hecho yo de esos ideales con el paso del tiempo.
Gracias Raquel

Juanra ha dit...

La verdad, Laura, es que has escrito un comentario tan íntimo, personal y poético, que es difícil decir algo que esté a la altura.
Raquel no sólo es la reina de la biblioteca, sino que para mí es un pilar fundamental del insti. No imagino otra secretaria más eficiente, organizada y responsable. Pero antes que todo esto es una profe.
Me fascina su memoria para los libros (recuerda hasta el más mínimo detalle) y me abruma su amplio conocimiento en Literatura juvenil (joder, los ha leído todos!!!). Sabe mucho y le gusta lo que hace. Si a ello añadimos, como dice Laura, una voz poderosa y un genio que a veces asoma, ya tenemos a una buena profe.
Lo que nunca entenderé, Raquel, es tu manía de leer el final de los libros antes de empezar. Es un sacrilegiooo!!!

mábel ha dit...

Pues, sí, Laura, has escrito un perfil que describe a Raquel maravillosamente. Honesta, discreta, trabajadora, modesta, generosa… de mujeres como tú, Raquel, mi abuela decía: “una chica templá y dispuesta”. Pero también me gusta de ti tu aire risueño y la facilidad con la que te ilusionas con proyectos sobre todo si tienen que ver con la literatura y la alegría cuando consigues transmitir ese gusto por la lectura a los jóvenes lectores.
Lo que me ha sorprendido es... qué lees antes el final!?! jaja

Amparanoia ha dit...

Fantástico perfil de una fantástica profesional, como profe como bibliotecaria , como secretaria , y por lo que intuyo en sus hijos , como madre. Raquel es discreta pero a la vez firme en sus movimientos.
También me abrió las puertas de nuestro IES en mi primer día , aunque yo entré con el pie izquierdo ( el departamento de Lengua sabe por qué ...digamos que llegué tarde).Ella siempre dispuesta , me lo explicó todo de arriba a abajo y ya entonces , vislumbré que era un pilar fundamental del centro.
Lo de leer el final de los libros le debe ir bien porque se los sabe todos¡¡¡¡¡ Qué máquina¡¡¡¡