dilluns, 25 d’agost de 2008

Vuelta al cole

Este blog ha estado olvidado durante unos cuantos días, los suficientes para que retomemos el inicio de curso relajados, descansados y con las pilas recargadas. No, no hemos cerrado la casa, sólo habíamos pasado el cerrojo por vacaciones. Pero, ya estamos casi de vuelta.
Mientras unos se relajaban (o no) en una playa balear, otros pedaleaban a través de parajes daneses. Había quienes volvían a su pueblo manchego para presentar su trabajo musical en primicia mundial. Hay quien se ha ido a la otra parte de los Pirineos para ver en la distancia (oh la la) esta parte de los Pirineos. Incluso quien ha cogido su coche y su amor para adentrarse en tierras moriscas del norte de Africa. Me consta que hay vida más allá del lejano oriente, y alguien de los nuestros está como pez en el agua entre especias, vacas sagradas y ríos espirituales. También; quien ha empleado su tiempo en poner orden a su vida; cambios de casa y vida en pareja. Quienes han navegado en su barco por aguas Mediterráneas o aquellos que han decidido saltar las líneas invisibles de un muro que confrontaba una y otra parte de aquel Berlín dividido. También están entre nosotros.
No sabemos a ciencia cierta si las ganas de volver son proporcionales a las ganas de acabar. La vuelta al cole es dura para todos. Aunque inversamente proporcional a la idea de seguir donde lo dejamos y tirar para adelante.
Recuerdo (Senolaf 1924) que cuando era pequeño me moría de ganas por ir al colegio. Uno siempre fue así de raro. De ahí que haya hecho una promesa - al igual que vosotros- con la infancia y la adolescencia eterna. Nuestras vidas se quedaron estancadas en aquella época, seguro. Pues eso, que quería volver. Y la vuelta siempre fue; por una parte, motivo de llanto para algunos y de nervios y alegría para otros (mi caso).
Lo bien cierto es que, las circunstancias han cambiado, el tiempo ya no es el mismo y uno crece. A pesar de eso, me sigue gustando la vuelta al cole. Ya es la semana próxima.
Seguiremos contando.